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La regla/consejo de los tercios en composiciones II.

…Desde tercios hasta octavos…

En la entrega anterior hemos visto la utilidad de aplicar el consejo de los tercios, para conseguir composiciones más dinámicas y atractivas, una sugerencia que funciona muy bien en composiciones sencillas y minimalistas.

No obstante hay encuadres con composiciones más complicadas y cuya complejidad e interacción de varios elementos resulta a menudo ser el mayor atractivo de la imagen. Muchos sujetos principales no relucen sin contrapeso, elementos equilibradores, indicadores de escala, marcos u otros sujetos que sirven para realzar, contrastar, poner contexto etc…

A continuación veremos algunos ejemplos de estas composiciones y de las limitaciones de la regla/consejo de los tercios al respecto.

Aquí tenemos un espléndido quejigo centenario cuya impresionante forma me inspiró a convertir su silueta en el logotipo de mi empresa.

La fotografía quedaría estupenda para ser incorporada en un catálogo de árboles centenarios, en cambio no es una foto muy artística o especialmente atractiva, debido a su carácter documentalista y a una composición demasiado simple. Para hacerla más atractiva necesitamos cambiar el encuadre y añadir más elementos.

Ahora vemos la misma imagen con más elementos compositivos; el árbol a la derecha del encuadre que sirve de equilibrio para el gran quejigo,  al ser relativamente pequeño realza esa grandeza. El cielo azul funciona como marco y la nube blanca en la derecha superior es otro elemento clave, en este caso es útil para equilibrar la balanza entre blancos y azules en el cielo así como para rellenar el espacio negativo.

Observemos ahora la posición de estos tres elementos según la regla/sugerencia de los tercios:

Podemos notar que solamente el tronco del gran árbol cumple con este consejo, los otros elementos están ubicados fuera de las líneas rojas y de sus intersecciones. En realidad no es posible cumplir con esta sugerencia por la simple razón de que no hay espacio en el encuadre para ubicar los tres elementos claves en los tercios, ya que no se deben de solapar.

En composiciones complejas o con varios elementos la regla/sugerencia de los tercios ya no funciona tan bien y mi recomendación es “estirarla” hasta “los octavos” convirtiéndola en “La sugerencia/consejo de los octavos”.

Si analizamos ahora la imagen veremos que dos de los tres elementos claves e incluso una parte del horizonte coinciden con las líneas blancas intermitentes que marcan “los octavos” y cumplen con “el consejo/sugerencia de los octavos”.

Ese consejo/sugerencia puede ser también útil para repartir los elementos con suficiente espacio entre ellos, para aumentar la tensión, dramatizar una escena todavía más, etc…

No recomiendo “estirar” más allá de los octavos, no es aconsejable pegar elementos u horizontes tan cerca de los bordes, en la fotografía al igual que en el diseño gráfico, los sujetos y objetos precisan “aire” alrededor para poder “respirar”.

Aquí otro ejemplo de un encuadre con cierta complejidad donde se ha aplicado “el consejo/sugerencia de los octavos”, en este caso para enmarcar mejor la cascada con los troncos y las piedras.

 

Aquí “los octavos” han venido bien para dramatizar todavía más la escena. El hecho de dejar solamente 1/8 parte del encuadre para la tierra hace parecer la dehesa todavía más pequeña y vulnerable ante la gran tormenta.

 

Aquí se ha colocado el horizonte en un octavo, convirtiendo el cielo solamente en algo anecdótico para destacar y dar todo el protagonismo a este campo tan hermosamente florecido.

 

En este encuadre se ha limitado la presencia del cielo para destacar y enfatizar la grandeza la montaña.

 

Y para terminar esta entrega tres ejemplos más, ¿en cuál de las imágenes (recortadas) aparece la montaña como más alta y majestuosa? ¿cómo se relaciona este aspecto con los tercios y los octavos?

 

 

 

 

 

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La regla/consejo de los tercios en composiciones.

…Desde tercios hasta octavos…

 

Empezamos este texto con una hermosa imagen del gran pintor William Turner, cuya obra se caracteriza por su frecuente empleo de esta regla en sus cuadros.

El desafío para muchxs fotógrafxs es en muchas ocasiones conseguir que una imagen resulte dinámica, profunda, atractiva, como si fuera una obra tridimensional…

A menudo nuestra visión creativa se queda eclipsada por la cuadriculez, rigidez y poca creatividad que domina nuestra sociedad, nuestro sistema educativo, nuestro urbanismo etc… y por ende nuestra vida cotidiana.

Uno de los consejos para romper con esa rigidez y añadir dinamismo a nuestras imágenes es aplicar “la regla de los tercios”, aunque en vez de emplear los términos de “norma”, “regla” o “ley” (palabras que suenan un tanto autoritarias, rígidas y que tengo muy asociadas al sistema que padecemos), prefiero hablar mejor de “consejos” o de “sugerencias compositivas”.

Es tan válido hacer uso de los consejos compositivos como obviarlos, siempre que sea de una forma consciente y/o conceptual, y no desde una inercia o por seguir obedientemente las formas de funcionamiento de nuestra sociedad.

El consejo o la sugerencia de los tercios, dice básicamente, que si dividimos nuestras imágenes en líneas de tercios, tanto en horizontal como en vertical, y ponemos nuestro objeto principal (y la línea del horizonte) en las líneas de los tercios o mejor todavía, en las zonas de sus intersecciones, la imagen resulta generalmente más dinámica y atractiva que si situamos el motivo principal en el centro de la foto.

 

Aquí un ejemplo de un atardecer, en el cual el autor  ha puesto el horizonte y sol justo en el centro, algo que normalmente no es lo más adecuado si nuestra intención es transmitir la belleza, la paz, la magia, melancolía, etc del momento.  

 

La imagen con el sol y horizonte colocados a los tercios del encuadre resulta generalmente más atractiva y dinámica y evita el efecto aguafiestas de la simetría y de la cuadriculez.

En la muestra de los icebergs vemos algo parecido. En la primera imagen podemos apreciar el iceberg rodeado por más o menos la misma cantidad de agua a los cuatro costados lo que le hace parecer que un objeto estático y atrapado, como si fuera un barco amarrado.

En la segunda foto podemos percibir más dinamismo (aparte de por las líneas dibujadas en el agua por el viento), la posición compositiva nos permite entre otros imaginar que el iceberg viene flotando desde la esquina derecha superior hacia la izquierda inferior o que se vaya moviendo en dirección opuesta.

 

Si ahora dibujamos las líneas de los tercios veremos que la posición del iceberg de la segunda imagen cumple con la regla de los tercios.

 

La regla/sugerencia de los tercios

es interesante para aplicar

en composiciones sencillas

o minimalistas

 

A continuación veremos algunos ejemplos:

Aquí se ha dado el protagonismo al mar y a las piedras dejándoles dos tercios del encuadre mientras se ha dejado solo un tercio al cielo, aunque que este completa muy bien la imagen y su ambiente tampoco aporta demasiada información al conjunto.

 

En esta imagen agrícola “a la Toscana” se ha procedido igual por los mismos motivos.

 

Aquí en cambio se ha dado el protagonismo al cielo por su espectacularidad. Tanto el horizonte como la formación montañosa más destacada cumplen con la sugerencia de los tercios.

 

En esta imagen abstracta se ha colocado la piedra mimetizada también en la zona de los tercios con el fin de dinamizar el conjunto.

 

Aquí tenemos un encuadre donde el sujeto principal está centrado como la excepción que matiza la regla. La (relativa) simetría no es debido a una elección conceptual sino que en esta escena los elementos simplemente encajan mejor de esta forma.

En composiciones con más de un elemento destacado o en el caso de encuadres más complejos, la sugerencia de los tercios ya no funciona tan bien y deberíamos adaptarla, lo que significa en muchos casos “estirarla” hasta convertirla en “la regla/consejo de los octavos”.

En la siguiente entrega continuamos y veremos cómo funcionaría esa “regla/consejo de los octavos”…

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Fotografía de paisaje: El uso de filtros en nuestras fotografías

El filtro gris neutro (ND)

Aunque no corresponde exactamente a la realidad, hay efectos fotográficos que no son naturales pero si muy apreciadas por un gran público como el efecto del trazado de las estrellas por la noche o el efecto del agua sedosa en una cascada o la captación del agua espumosa o hasta neblinosa en el mar.

Para conseguir éstas imágenes se precisa intensidades bajas de luz para poder hacer largas exposiciones, en la fotografía nocturna esas condiciones son habituales en cambio en la fotografía diurna en algunas situaciones nos “sobra” luz.

Para conseguir el efecto sedoso en el agua podemos cerrar el diafragma y bajar el ISO e incluso “polarizar” nuestro filtro polarizador al máximo pero aun así puede que no llegamos a la lenta velocidad deseada, por ejemplo podemos “quedar” todavía en 1/60 segundo. Aquí entra en juego el filtro gris neutro; si empleamos un filtro de una intensidad de por ejemplo tres pasos de diafragma, bajaremos del 1/60 hasta 1/8 de segundo, una velocidad que sí permite el efecto deseado.

Hay muchos tipos de filtros con diferentes intensidades, se puede optar incluso por adquirir un filtro variable que al girar su anillo de ajuste permite intensificar o desintensificar su efecto.

Con el uso de este filtro también nos puede aparecer el viñeteo, sobre todo si lo empleamos junto con un filtro polarizador, el hecho de usar versiones “slim” nos puede paliar este efecto.

También se recomiendo utilizar el filtro con moderación, si lo utilizamos para realizar exposiciones de más de varios segundos podemos observar cómo se pierden texturas y ondulaciones en el agua de una cascada o en las olas del mar.

Aquí un ejemplo de filtro gris neutro variable, que permite ajustar las intensidades de luminosidad sin necesidad de cambiar de filtros, algo que facilita mucho el trabajo a la hora de fotografiar en zonas de agua y evitar complicaciones. La imagen de la izquierda muestra el filtro en su posición mínima, en la foto de la derecha está a su máximo. Al igual que en el caso de los polarizadores y de los filtros degradado gris, aquí también hay mucho oferta de marcas y modelos, tanto en los “fijos” con en los variables, con sus respectivos calidades y precios.

 

 

Los filtros de renombrados marcas (con sus correspondientes elevados precios) suelen ofrecer garantías en cuanto a calidad óptica y duración. Hay de marcas bastante más baratas, con una razonable calidad, cuando se trata de filtros variables es aconsejable tener cuidado con emplearlos a su máximo, ya que fácilmente pueden aparecer distorsiones, muchas veces en forma de zonas obscuras cruzados.

En este caso se ve claramente la diferencia al aplicar un filtro gris neutro; en la primera imagen del mar se ha empleado ya una velocidad relativamente lenta (1/6 s) para poder congelar el movimiento de las olas.

La segunda imagen muestra el efecto del filtro, en esta misma situación su empleo ha permitido bajar drásticamente la velocidad  de exposición (13 s) lo que ha permitido crear el deseado efecto sedoso del agua.

Aquí dos ejemplos más, realizados durante una excepcional riada en Río Tinto, la primera imagen con una velocidad alta para congelar las gotas (1/320 s), la segunda con el filtro puesto para crear el efecto seda a una velocidad de ¼ s.

 

 

 

 

 

 

 

 

En mi opinión lo mejor sería en caso de encontrar una composición de interés, probar el filtro con diferentes intensidades si es un filtro gris neutro variable, o probar varios filtros “fijos” a la vez, observar los resultados y ajustar la velocidad a nuestras preferencias.

¡¡¡Suerte!!!

 

 

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Exposición colectiva alumnxs UPJM

 

Pintando paisajes con luz es una recopilación del trabajo de lxs participantes de las salidas fotográficas del Patrimonio de la Universidad Popular Municipal de Jaén en colaboración con Al Andalus Photo Tour durante los últimos cinco años.

Lxs alumnxs de los cursos consecutivos han creado con su ilusión, tesón y capacidad creativa una muestra tan digna como interesante de los lugares naturales de la Andalucía Oriental.

En esta muestra podemos ver bellas imágenes de los parques y zonas naturales más destacadas del centro y oriente de la Región, desde las altas cumbres de Sierra Nevada, las calizas del Torcal de Antequera, las montañas de la Cordillera Subbética y la Sierra Morena de la Provincia de Jaén y alrededores hasta las zonas desérticas del Geoparque de Granada y las Costas Volcánicas de Cabo de Gata.

Te invitamos a adentrar en la sala de la exposición, pinchando en este enlace:

 

 

 

 

 

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Fotografía de paisaje: El uso de filtros en nuestras fotografías

El filtro degradado gris

Habitualmente hay una diferencia de algunas diafragmas en intensidad de luz entre la tierra y el cielo, un desequilibrio que trae sus complicaciones a la hora de realizar las fotos. Si no tomamos medidas compensatorias realizaremos probablemente fotos donde nos sale el cielo correctamente pero con una tierra oscura y sin detalles o tal vez lo contrario, con la tierra bien expuesta en cambio con un cielo “quemado”.

Para solventar este desajuste en cuanto a la luminosidad existe un filtro llamado “degradado gris”, que consiste de una parte transparente y la otra mitad de un tono gris neutro.

 

La imagen muestra un ejemplo de uno de los muchos filtros que hay actualmente en el mercado, con diferentes tamaños, intensidades, calidades y precios. El portafiltros nos permite ajustar ese filtro (hacia abajo o hacia arriba o incluso inclinarlo de forma diagonal) según las exigencias de nuestro encuadre. 

La zona gris del filtro oscurece la parte del objetivo y del paisaje que solapa, mientras la parte transparente no debería actuar, así que en una situación de desequilibrio de luz entre cielo y tierra deberíamos colocarla a través de un portafiltros en su posición adecuada. Así que posicionamos su parte gris justo sobre el horizonte, para que la parte del cielo (solapada por la parte gris del filtro) se oscurezca algunos pasos (dependiendo de la intensidad del filtro) mientras la parte de la tierra (solapada por la parte transparente del filtro) sigue inalterada.

De este modo la intensidad de luz se queda  equilibrada, lo que nos permite realizar una foto con una correcta exposición sin pérdida de detalles en el cielo como en la tierra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí una situación típica cuando fotografiamos a contraluz; las imágenes pequeñas muestran la dificultad de tener tanto el cielo y la tierra correctamente expuestas. Sin filtro “quemaremos” el cielo o subexponemos probablemente la tierra. La imagen en grande muestra una exposición más correcta de esta escena de grandes contrastes lumínicos. Se ha colocado la parte gris del filtro sobre el horizonte, para poder exponer de forma correcta tanto en cielo como la tierra.

El uso de este filtro tiene también sus limitaciones, como cuando el horizonte no es recto, o cuando un objeto, como puede ser el tronco de un árbol, sobresale el horizonte. Para disimular su uso en estos casos recomiendo emplear un diafragma no demasiado alta (en objetivos de 24 a 50mm no sobrepasar el f8) o incluso mover el filtro o sacarlo de su portafiltros  antes de finalizar su toma en exposiciones largas.

En este tipo de situaciones deberíamos tener cuidado de no cerrar el diafragma más de la cuenta ya que las rocas que sobresalen el horizonte puedan adquirir tonos e intensidades diferentes, marcando la línea del filtro. Si la exposición (lenta) y nuestra práctica (saber hacerlo sin mover la cámara) nos lo permiten, podemos mover el filtro dentro de su portafiltros (para suavizar la transición entre el gris y la parte transparente del filtro) o incluso sacarlo del portafiltros antes de finalizar la toma.

Algunas marcas de filtros tienen el inconveniente de añadir una ligera coloración rosada a las fotos y el uso del filtro puede provocar viñeteo, sobre todo si trabajamos con otros filtros en gran angulares, para evitarlo recomiendo una vez más emplear polarizadores “slim” para minimizar este efecto.

En los últimos años las cámaras han mejorado notablemente su rango dinámico, permitiendo captar mejor tanto las luces altas como los tonos obscuros por lo cual cada vez más fotógrafos prescinden de su uso.

Existen además técnicas de corregir (hasta cierto punto) este desequilibrio de forma digital en el revelado y procesado pero como siempre, es mejor arreglar estos desajustes a la hora de realizar la foto que tener que hacerlo posteriormente. Al final es una cuestión de elegir entre pasar el tiempo delante el ordenador o estar en el campo. Tú ¿qué prefieres?…

 

 

 

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Al Andalus Photo Tour lanza la campaña de publicación de un libro de autor.

Tras la exitosa campaña de Crowdfunding del libro Andalucía; Paisajes del empoderamiento,  Al Andalus Photo Tour presenta el nuevo proyecto de libro de Peter Manschot que se titula “Flow..and resist!” (Fluye…¡y resiste!).

El libro consiste de 176 páginas con 101 fotos de paisajes naturales, tanto de la Península como de otros lugares,  de las cuales se imprime una veintena en un formato panorámico.

A este contenido le acompaña una unidad didáctica con las 101 fotos comentadas desde el punto de vista de la composición, técnica y su revelado.

 

 

El libro se financiará mediante una campaña de “crowdfunding” (micro mecenazgo) y no estará disponible en las tiendas,  solamente se puede adquirir mediante esta campaña o la venta directa.

En el siguiente enlace encuentras toda la información de la campaña y las formas de colaborar en la publicación del proyecto.

https://www.verkami.com/projects/24660-flowand-resist

Un vídeo de presentación de este proyecto está disponible en el siguiente enlace:

https://alandalusphototour.com/flow-and-resist-3/

A continuación compartimos ya algunas imágenes del interior del libro.

 

 

 

 

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Fotografía de paisaje: El uso de filtros en nuestras fotografías. EL POLARIZADOR

El filtro polarizador: un “Antes” y un “Después” en nuestras imágenes.

En este capítulo hablamos de los colores en nuestras fotografías,  las dificultades de captarlas correctamente y cómo el uso de filtros nos puede ayudar en conseguirlo.

Una de las dificultades de la fotografía reside en el hecho de que nuestra cámara no registra la realidad de la misma forma como la vemos con nuestros ojos. Cuando se trata de captar el cromatismo de una escena, también esa diferencia nos afecta. Aquí entra en el juego el tema de los reflejos de luz; hay muchos que nuestra visión no es capaz de percibir, en cambio el sensor de nuestro equipo sí los registra.

Estos “invisibles” reflejos pueden resultar en una imagen decepcionante en cuanto a las tonalidades, que suelen salir más bien apagadas, grisáceas e incluso quemadas, en comparación con como nosotros mismos hemos visto la escena.

Pero que no cunde la desesperación; el tema tiene remedio en forma de un filtro llamado polarizador, que eliminará estos molestos reflejos.

Aquí una muestra de un filtro polarizador, en este caso un ejemplar con un diámetro de 77 milímetros y del tipo “slim” (delgado) para evitar viñeteo en objetivos de gran angular.

El filtro se enrosca delante nuestros objetivos, el primer anillo sirve para su fijación, el segundo para girar y así intensificar la polarización. Su presencia permite filtrar los reflejos e impedir su paso hacia nuestro sensor y así nos ayudará a mantener los colores vivas en nuestras imágenes.

Podemos apreciar como estos colores se intensifican, sobre todo si disparamos a un ángulo de unos 90 grados con respecto al sol.

Para muchos fotógrafxs a lxs cuales me incluyo, este filtro marcó o marcará un antes y un después a la hora de realizar fotografías, sobre todo cuando trabajamos “outdoors”.

Aquí un ejemplo de una escena captado sin el filtro polarizador y otra con el uso del filtro (como si fuera un anuncio del milagroso detergente de la marca X).

 

En la primera imagen se refleja una de esas imágenes que decepcionan por los apagados colores y las zonas quemadas que en nada recuerda a la escena tan maravillosa que nos sedujo a realizar la imagen.

En la segunda imagen se ve claramente como nuestro filtro “mágico” y su polarización han ayudado a mantener los colores vivos, no solamente en el cielo, sino también en la vegetación e incluso ha permitido mantener detalles en las zonas más claras como en el cielo y en las cascadas. Lo más llamativo es la zona del río; no solamente se han preservado los colores sino también se ve con mucha más claridad los detalles debajo del agua.

 

Continuará…

(En la segunda entrega sobre el filtro polarizador mostramos más ejemplos de su funcionamiento y daremos algunos consejos más en cuanto a su uso y adquisición).

 

El filtro polarizador II: un “Antes” y un “Después” en nuestras imágenes

 

Después de la primera introducción sobre este filtro “milagroso” aquí unos  ejemplos más de su uso, en este caso con un encuadre con un ángulo de 90 grados con respecto al sol.

Sin…

Con…

Incluso con niebla su presencia es todavía notable…

Sin…

Con…

 

También en la “hora azul” con la luz del “resplandor alpino”; desde aproximadamente unos 20-30 minutes antes del amanecer y hasta unos 20-30 minutos después del atardecer, recomiendo su uso.

 

Aconsejo su empleo con moderación o incluso hasta un mínimo en las siguientes situaciones:

  1. Cuando hay un reflejo (en el agua) que nos interesa; una intensa polarización puede eliminarlo por completo.

En este caso sería una pena polarizar al máximo y eliminar así los reflejos tan buscados y convertir la charca en una masa uniforme azul.

  1. En zonas de alta montaña, donde una excesiva polarización podría convertir un buscado tono natural azul en un cromatismo irreal.

Aquí ya se aprecia un poco el efecto de alta montaña con la tendencia de que el azul del cielo se convierte en un magenta-negro debido a una exagerada polarización.

  • Cuando realizamos fotos panorámicas o con un gran angular e incluimos el cielo, sobre todo en las horas cercanas al atardecer o amanecer. En estos casos al intensificar el azul del cielo se destacan los contrastes entre la zona situada a 90 grados del sol y el resto, de modo que pueda aparecer el cielo en dos tonalidades distintas, un fallo bastante complicado y laborioso de arreglar en el procesado de la imagen.

En esta imagen se muestra cómo responde el cielo en la parte izquierda superior a la presencia del filtro y como apenas se nota una diferencia en la parte derecha superior de la imagen, una polarización excesiva puede generar “un escalón” entre los dos extremos.

Quisiera advertir por último que el filtro provoca una intensificación de la oscuridad en las sombras con una consiguiente pérdida de detalles y al polarizar al máximo, la exposición puede oscurecer hasta dos diafragmas.

Se puede obtener un filtro polarizador a partir de unos 25 euros (mientras más grande su diámetro, mayor su precio). El importe de los filtros de una calidad superior suele sobrepasar fácilmente la cantidad de los 100 euros. Los filtros baratos suelen tener una peor calidad de construcción y por ende es más probable que se estropean en el uso, aparte de que pueden producir ligeras alteraciones de color. Las de mayor calidad suelen ser más duraderos y ofrecer una mayor calidad óptica.

En cualquier caso, en mi opinión y experiencia es mejor disponer de un filtro económico en vez de no tener ninguno, es más fácil arreglar los leves defectos y efectos secundarios de un filtro barato que reparar los grandes defectos de su ausencia, sobre todo en situaciones con una luz pronunciada, algo muy frecuente en el Mediterráneo.

 

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