Regla de los tercios

La regla/consejo de los tercios en composiciones
…Desde tercios hasta octavos…

Empezamos este texto con una hermosa imagen del gran pintor William Turner, cuya obra se caracteriza por su frecuente empleo de la regla dde "los tercios" en sus cuadros.

El desafío para muchxs fotógrafxs es en muchas ocasiones conseguir que una imagen resulte dinámica, profunda, atractiva, como si fuera una obra tridimensional…
A menudo nuestra visión creativa se queda eclipsada por la cuadriculez, rigidez y poca creatividad que domina nuestra sociedad, nuestro sistema educativo, trabajo, nuestro urbanismo etc… y por ende nuestra vida cotidiana.

Uno de los consejos para romper con esa rigidez y añadir dinamismo a nuestras imágenes es aplicar “la regla de los tercios”, aunque en vez de emplear los términos de “norma”, “regla” o “ley” (palabras que suenan un tanto autoritarias, rígidas y que tengo muy asociadas al sistema que padecemos), prefiero hablar mejor de “consejos” o de “sugerencias compositivas”.

Es tan válido hacer uso de los consejos compositivos como obviarlos, siempre que sea de una forma consciente y/o conceptual, y no desde una inercia o por seguir obedientemente las formas de funcionamiento de nuestra sociedad.

El consejo o la sugerencia de los tercios, dice básicamente, que si dividimos nuestras imágenes en líneas de tercios, tanto en horizontal como en vertical, y ponemos nuestro objeto principal (y la línea del horizonte) en las líneas de los tercios o mejor todavía, en las zonas de sus intersecciones, la imagen resulta generalmente más dinámica y atractiva que si situamos el motivo principal en el centro de la foto.

Aquí un ejemplo de un atardecer, en el cual el autor  ha puesto el horizonte y sol justo en el centro, algo que normalmente no es lo más adecuado si nuestra intención es transmitir la belleza, la paz, la magia, melancolía, etc del momento. 

La imagen con el sol y horizonte colocados a los tercios del encuadre resulta generalmente más atractiva y dinámica y evita el efecto aguafiestas de la simetría y de la cuadriculez.

En la muestra de los icebergs vemos algo parecido. En la primera imagen podemos apreciar el iceberg rodeado por más o menos la misma cantidad de agua a los cuatro costados lo que le hace parecer que un objeto estático y atrapado, como si fuera un barco amarrado.

En la segunda foto podemos percibir más dinamismo (aparte de por las líneas dibujadas en el agua por el viento), la posición compositiva nos permite entre otros imaginar que el iceberg viene flotando desde la esquina derecha superior hacia la izquierda inferior o que se vaya moviendo en dirección opuesta.

Si ahora dibujamos las líneas de los tercios veremos que la posición del iceberg de la segunda imagen cumple con la regla de los tercios.

La regla/sugerencia de los tercios es interesante para aplicar en composiciones sencillas o minimalistas para nuestras imágenes sean más dinámicas y impactantes

 
A continuación veremos algunos ejemplos:

Aquí se ha dado el protagonismo al mar y a las piedras dejándoles dos tercios del encuadre mientras se ha dejado solo un tercio al cielo, que completa muy bien la imagen y su ambiente, pero tampoco aporta demasiada información al conjunto.

Aquí en cambio se ha dado el protagonismo al cielo por su espectacularidad.

Tanto el horizonte como la formación montañosa más destacada cumplen con la sugerencia de los tercios.

En esta imagen abstracta se ha colocado la piedra mimetizada también en la zona de los tercios con el fin de dinamizar el conjunto.


El dinamismo en composiciones con más elementos, aumentar "los tercios" hasta "los octavos"

En composiciones con más de un elemento destacado o en el caso de encuadres más complejos, la sugerencia de los tercios ya no funciona tan bien y deberíamos adaptarla, lo que significa en muchos casos “estirarla” hasta convertirla en “la regla/consejo de los octavos”.
En muchos encuadres la complejidad e interacción de varios elementos resulta a menudo ser el mayor atractivo de la imagen. Muchos sujetos principales no relucen sin contrapeso, elementos equilibradores, indicadores de escala, marcos u otros sujetos que sirven para realzar, contrastar, poner contexto, etc…
A continuación veremos algunos ejemplos de estas composiciones y de las limitaciones de la regla/consejo de los tercios al respecto.

Aquí tenemos un espléndido quejigo centenario cuya impresionante forma me inspiró a convertir su silueta en el logotipo de mi empresa.

La fotografía quedaría estupenda para ser incorporada en un catálogo de árboles centenarios, en cambio no es una foto muy artística o especialmente atractiva, debido a su carácter documentalista y a una composición demasiado simple. Para hacerla más atractiva necesitamos cambiar el encuadre y añadir más elementos...

Ahora vemos la misma imagen con más elementos compositivos; el árbol a la derecha del encuadre que sirve de equilibrio para el gran quejigo,  al ser relativamente pequeño realza esa grandeza. El cielo azul funciona como marco y la nube blanca en la derecha superior es otro elemento clave, en este caso es útil para equilibrar la balanza entre blancos y azules en el cielo así como para rellenar el espacio negativo.

Observemos ahora la posición de estos tres elementos según la regla/sugerencia de los tercios:

Podemos notar que solamente el tronco del gran árbol cumple con este consejo, los otros elementos están ubicados fuera de las líneas rojas y de sus intersecciones. En realidad no es posible cumplir con esta sugerencia por la simple razón de que no hay espacio en el encuadre para ubicar los tres elementos claves en los tercios, ya que no se deben de solapar.

En composiciones complejas o con varios elementos la regla/sugerencia de los tercios ya no funciona tan bien y mi recomendación es “estirarla” hasta “los octavos” convirtiéndola en “La sugerencia/consejo de los octavos”.

Si analizamos ahora la imagen veremos que dos de los tres elementos claves e incluso una parte del horizonte coinciden con las líneas blancas intermitentes que marcan “los octavos” y cumplen con “el consejo/sugerencia de los octavos”.

Ese consejo/sugerencia puede ser también útil para repartir los elementos con suficiente espacio entre ellos, para aumentar la tensión, dramatizar una escena todavía más, etc…

No recomiendo “estirar” más allá de los octavos, no es aconsejable pegar elementos u horizontes tan cerca de los bordes, en la fotografía al igual que en el diseño gráfico, los sujetos y objetos precisan “aire” alrededor para poder “respirar”.

Aquí otro ejemplo de un encuadre con cierta complejidad donde se han aplicado “los octavos”, en este caso para enmarcar mejor la cascada con los troncos y las piedras.

Aquí “los octavos” han venido bien para dramatizar todavía más la escena. El hecho de dejar solamente 1/8 parte del encuadre para la tierra hace parecer la dehesa todavía más pequeña y vulnerable ante la gran tormenta.

Aquí he clonado de forma rápida el trigal para llevar las proporciones a los tercios, para mostrar como hubiera quedado la imagen conforme con "los tercios". En mi opinión el suelo gana protagonismo en detrimento del cielo, lo que resta dramatismo a la escena.

Aquí (en la imagen de la derecha) se ha colocado el horizonte en un octavo, convirtiendo el cielo solamente en algo anecdótico para destacar y dar todo el protagonismo a este campo tan hermosamente florecido.
En la imagen de la izquierda  la versión "clonada", donde más cielo quiere decir menos sensación de amplitud…

En el siguiente encuadre se ha limitado la presencia del cielo para destacar y enfatizar la grandeza la montaña.

Y para terminar esta entrega tres ejemplos más, ¿en cuál de las imágenes (recortadas) aparece la montaña como más alta y majestuosa?

¿Cómo se relaciona este aspecto con "los tercios" y "los octavos"?

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